Tener un plan, aunque no terminemos cumpliéndolo, siempre va a ser mejor que no tenerlo. A mí también me cuesta armar y seguir mi presupuesto, pero cada mes que lo logro, me doy cuenta de que logro ahorrar más. No es lo mismo la actitud del vamos viendo que saber exactamente hacia dónde vas. Y sí, al principio puede parecer una tarea tediosa, pero una vez que le agarrás la mano, se convierte en algo bastante automático que te da más tranquilidad que estrés. Ahora, ¿por dónde empezar?
Primer paso, tener en claro tus ingresos. Lógicamente si cobrás un sueldo todos los meses, esto es sencillo. Ahora, si sos independiente con ingresos variables, vas a tener que tomar un promedio de los últimos doce meses, como para tener una proyección realista de tus ingresos, como lo hablamos en el artículo sobre Cómo organizar tus finanzas si trabajás freelance o tenés ingresos variables.
Segundo paso, conocer tus gastos y separarlos en grandes categorías. En caso de que nunca hayas registrado tus gastos, vas a necesitar tener al menos un mes de registro para tener una base sobre la cual construir tu presupuesto. Esto es bastante personal, pero te dejo algunas categorías básicas de gastos fijos y gastos variables para que tengas una guía.
Gastos fijos: Alquiler, Expensas, Servicio de telefonía, Seguro de salud, Gimnasio, Gastos bancarios, Educación, Impuestos, y todo aquel gasto que fuese recurrente todos los meses con un monto establecido de antemano.
Gastos variables: Supermercado, Transporte, Farmacia, Salidas y delivery, Regalos, Ropa, Peluquería, Viajes, Otros, esta última categoría te va a servir para capturar gastos que no son tan frecuentes como para tener una categoría propia por lo que debería ser de menos del 5% mensual de tus ingresos. Si ves que «Otros» te empieza a crecer mes a mes, es una señal de que hay algo ahí que merece su propia categoría.
Tercer paso, armar el presupuesto. Para esto es importante pensar un poco sobre el mes, para identificar si hay alguna categoría que vaya a necesitar mayor gasto por circunstancias particulares. ¿Se avecinan cumpleaños? ¿Vas a tener más juntadas con amigos? ¿Estás por hacer algún viaje? ¿Tenés algún evento que te haga gastar más en transporte? Este tipo de preguntas te van a ayudar a poder armar tu presupuesto lo más ajustado a tu realidad. Asimismo, dentro de los gastos fijos, tené en cuenta cualquier aumento programado, como por ejemplo con el alquiler cuyo contrato suele tener cláusulas establecidas de aumentos.
Es muy común preguntarnos cuánto deberíamos estar gastando en tal o cual categoría, y para ello en finanzas personales existe la regla general del 50/30/20: 50% de tus ingresos deberían destinarse a gastos fijos, 30% de tus ingresos deberían representar tus gastos variables y 20% de tus ingresos deberían constituir tus ahorros. Remarco el deberían, porque es bueno recordarte que las finanzas son personales y eso significa que hay circunstancias que hacen que estos porcentajes varíen. Quizás te encontrás en una situación de deuda y eso hace que destines parte de tus ingresos a ir cancelando esa deuda, lo cual hace nula tu capacidad de ahorro. O quizás hoy tenés la suerte de no pagar alquiler, por lo que podés contribuir más a tus ahorros. Cada circunstancia personal se verá reflejada en los presupuestos y no hay que desesperarse por cumplir esta regla. Si creo que si no tenés deudas, al menos un pequeño porcentaje de tus ingresos debe destinarse a ahorro.
Si quisieses aplicar el método, multiplicá cada categoría por 0,5 (gastos fijos), 0,3 (gastos variables), y 0,2 (ahorros) para obtener los montos de cada rubro y ajustá concretamente lo que te parezca que no se alinea con tus objetivos financieros.
Para hacerlo más concreto, si tus ingresos netos son $ 500.000 al mes, el método te daría algo así:
- Gastos fijos (50%): $250.000
- Gastos variables (30%): $150.000
- Ahorro (20%): $100.000
Mi recomendación es que te pongas dos días al mes en tu calendario para dedicarle a tu presupuesto. No debería tomarte más de treinta minutos. El último día del mes sirve para ver cómo cerraste el mes y qué desvíos tuviste para ajustar el presupuesto del siguiente mes. Y a mitad del mes, el día quince, sirve para ver cómo venís y si necesitás hacer algún cambio. El presupuesto es una herramienta dinámica que se va adaptando a nuevas necesidades que surjan. Y en esos posibles cambios radica la importancia del fondo de emergencia, para cubrir imprevistos y no tener que terminar endeudándote.
Espero que estos sencillos pasos te den el impulso para comenzar a ordenarte y tomar el control de tus finanzas 💪
