Durante mucho tiempo no estuve bancarizada. Cuando conseguí mi primer trabajo, me abrí mi primera caja de ahorro gratuita con tarjeta de débito asociada. Usar la tarjeta me generaba bastante miedo de perder el control sobre mis gastos, por lo que en general sacaba el dinero del cajero automático y gastaba en efectivo. El banco no tardó en ofrecerme un paquete que incluiría una cuenta corriente y una tarjeta de crédito. Me parecía bueno empezar a construir mi propio historial crediticio así que acepté. Al principio hacía algún que otro gasto que quisiese pagar en cuotas, o que tuviese alguna promoción con el banco. Mi miedo a terminar muy endeudaba continuaba, por lo que usaba la tarjeta para gastos muy específicos. No fue hasta que hice mis primeras vacaciones al exterior que, con consumos en dólares, tuve que sentarme a leer y entender el resumen de mi tarjeta de crédito. Durante el viaje había anotado todos los gastos. Como había ido con una amiga, para poder repartir los gastos que iban surgiendo, yo era la encargada de anotarlos. Eso me facilitó muchísimo la tarea de una revisión general de todos los gastos y ya sabía más o menos el monto total.
Como sé que puede resultar abrumador, decidí escribir este artículo detallando cómo leer tu resumen sin que te inunde la ansiedad de no entender nada.
La primera hoja del resumen tiene información sobre tu banco, tus datos personales y los datos de la tarjeta. Así como también un resumen del consolidado de gastos tanto en pesos como en dólares y los impuestos asociados a los consumos. Al final encontrás el saldo tanto en pesos como en dólares, si hubiese consumos en otra moneda. Tené en cuenta que cualquier consumo en el exterior, independientemente de la moneda en que haya sido hecho, será convertido a dólares en tu tarjeta para efectuar el pago. Junto con el saldo aparece el pago mínimo que no es más que tu banco intentando tentarte a que no pagues el total del resumen. Nunca pagues el pago mínimo ya que eso significa que el resto del saldo se acumula como deuda con una tasa de interés mensual que es de las más altas del mercado. Y si realmente este mes no podés más que pagar el mínimo, que esto sea la excepción y no la regla porque la bola de nieve de intereses va a hacer que debas varias veces lo que inicialmente gastaste.
Luego vas a encontrar un listado con cada uno de los gastos del mes. Es recomendable mirar esto para asegurarte que todos los gastos fueron realizados por vos y que no hay ningún cobro indebido, señal de que alguien más haya usado tu tarjeta. Además de verificar que todos los consumos sean tuyos, es un buen momento para revisar si hay suscripciones que ya no estás usando. Es muy común encontrar cobros de servicios que contrataste en algún momento, pero ya no usás y te olvidaste de cancelar. También vas a ver el detalle de las cuotas: si compraste algo en cuotas, el resumen te muestra cuántas van y cuántas quedan, lo cual es útil para saber qué compromisos futuros ya tenés asumidos.
Tené en cuenta que la tarjeta no necesariamente abre y cierra el primer y último día del mes. Esto es algo que podés cambiar desde tu homebanking para alinear las fechas con el momento en que recibís tus ingresos. Generalmente la fecha de pago del resumen es cinco días hábiles después de la fecha de cierre, es decir, una semana después de la fecha de corte.
Creo que la mejor forma de no sentir ansiedad al momento de recibir la notificación con el resumen de la tarjeta, es ir anotando los gastos del mes. Para anotarlos no hace falta nada sofisticado. Puede ser una app de finanzas personales, una planilla de Excel o incluso las notas del celular. Lo importante es que sea algo que puedas sostener en el tiempo, no la herramienta más perfecta. De esa manera ya vas a tener una idea de lo que vas gastando y no va a llegar el resumen con sorpresas. El resumen de tarjeta es una de las herramientas más concretas que tenés para entender tu relación con el dinero. Usalo a tu favor.
