Me dispongo a escribir mientras observo mi arbolito de navidad con sus lucecitas de luz cálida que se prenden y apagan sin cesar, y te voy a hacer una confesión: este año mis metas financieras se fueron al diablo. Me da bastante vergüenza tener un blog financiero y no haber podido sostener lo que para mí es la base de una buena salud financiera. Pero creo necesario confesarme para, por un lado, dar cuenta de que no es fácil, y, por otro, intentar no cometer los mismos errores y que el próximo año sí me funcionen.
Durante diciembre, el último mes del año, comenzamos a tener la cabeza más enfocada en el próximo año que en este. De todas maneras, creo necesario ver qué fue lo que falló, un poco de revisión del pasado. ¿Por qué otras veces sí funcionó lo que ahora no? Veamos algunas de mis metas 2025: “invertir más” “aprender sobre nuevos instrumentos financieros”, “ahorrar más”, “hacer seguimiento de gastos”, “volver a presupuestar”, “tener más ingresos”.
Encuentro que mis metas fueron bastante vagas, genéricas, más bien expresiones de deseos que metas concretas, cumplibles y medibles. Por lo tanto, el primer paso será ajustar la manera en que escribo mis objetivos. Creo que este 2025 me encontró enfocada en otros aspectos de mi vida donde fui más concreta. Además, a mis objetivos financieros un poco los escribí en una agenda y los metí en un cajón, el seguimiento fue prácticamente nulo. Me dejé llevar por los nuevos aires del comienzo de año y me olvidé de que a la planta que uno quiere que crezca, hay que regarla. Planté las semillas allá por enero y ahora, doce meses después me vengo a acordar que jamás las regué. Este próximo año va a ser diferente, no porque esté escribiéndolo en esta expresión de deseo, sino que porque voy a volver al método que sí funciona y que vamos a repasar juntos en breve.
Por otro lado, considero muy necesario que las metas estén atadas a un objetivo mayor que te mueva. Por ejemplo, de mis ingresos ahorrar un 5% mensual más durante el próximo año para construir mi fondo de emergencia que no me haga endeudar la próxima vez que se rompe algo en casa.
Veamos si este objetivo es SMART (en inglés: specific, measurable, achievable, relevant, and time-bound):
- ¿Específico? Lo creo lo suficientemente específico ya que me dice qué haré (construir un fondo de emergencia), para qué lo haré (evitar deudas en caso de imprevistos) y que sale de mis ingresos.
- ¿Medible? Si, 5% de mis ingresos mensuales es algo claro y fácil.
- ¿Alcanzable? Si, ya que es un monto pequeño de mis ingresos lo que lo hace realista y accesible.
- ¿Relevate? Si, porque un fondo de emergencia es el primer paso para unas finanzas saludables y tranquilidad financiera.
- ¿Temporal? Si, durante todo el próximo año.
Quizás tenés muchos objetivos en tu cabeza, quizás solo uno. Sea cual sea tu caso, lo mejor es tomar lápiz y papel y escribirlos. Lo segundo es preguntarte si estos objetivos están en línea con aquello que te motiva, te llena, te da placer, felicidad. De esto se trata poder atar pequeños objetivos a un propósito mayor. Lo que buscamos con este ejercicio es pasar de la intención a la acción y acercarte a una vida donde lo que sucede tiene que ver con vos porque eso es lo que te va a ayudar a apegarte a los pasos necesarios para llegar al objetivo.
Una revisión periódica será necesaria para hacerte responsable de no perder de vista eso que te propusiste, con la certeza de que siempre se puede recalcular porque desde ya que los objetivos pueden cambiar y modificarse a lo largo de los meses del año.
Si sos de esas personas que nunca planificaron absolutamente nada, me sugerencia es que te pongas metas cortitas para cumplir con creces y motivarte. Eso te va a ir dando pequeñas gratificaciones inmediatas que favorecerán tu creencia en que es posible continuar con lo planeado.
Hacé planes que quizás no se cumplan, pero que guíen tu camino hacia donde querés ir. Porque si no hacés planes y vas para donde te lleve el viento, dejame decirte que nadie puede darte lo que necesitás más que vos. Lo peor que te puede pasar es vivir la vida de otros, el mundo no tiene grandes planes para vos, pero vos sí. Soñá en grande y planificá para que suceda.
Esto empezó como una guía de metas financiera y al finalizar me doy cuenta de que aplica para cualquier objetivo que te propongas. Subrayo la importancia sobre metas financieras porque creo que la mayoría de los objetivos tienen un componente financiero por detrás, directa o indirectamente. Deseo de corazón haberte ayudado con esta guía para que el próximo diciembre te encuentre con la satisfacción de haber cumplido lo que te hayas propuesto. ¡Muy Felices Año Nuevo!
